La Casa

La casa busca trasmitir nuestro amor por el té y la buena mesa.
Cuando comenzamos a introducirnos en el mundo del té, hicimos la conexión entre las notas, sabores nobles y simples con la naturaleza.
Luego, surgieron en nuestra mente todos los animales que viven esto a diario y con la fantasía de imaginarlos viviendo todos los días lo que nosotros recién habíamos descubierto. Con sus sentidos ultra desarrollados captando el aroma la fruta madura, las hierbas, pasto, vegetales, madera y tierra, entre otras tantas cosas que nos invita una taza de té. Comprendimos la devoción de los pájaros por romper a picotones las frutas, o de los conejos por revolcarse en la hiedra. Es desde ahí, el nacimiento de cada personaje de nuestra casa, que con los sentidos inmensamente más desarrollados que los nuestros, habían descubierto ya todas estas maravillas, viviéndolo de distinta forma o…¿quién sabe si de la misma forma en secreto?…
Nuestros muros cuentan la historia de Rubén el Conejo, Helena la cierva, Bruno el zorro y la pequeña Ratona Lupita. Ellos, junto a otros que irán apareciendo, necesitan de la casa y sus exquisiteces para colorearse, es por eso que incesantemente intentan entrar a ella para bañarse de color. Otros animales como el pájaro, se encargan de proteger y vigilar que nadie venga y descubra a sus aliados. Poco a poco la casa irá mostrándonos sus aristas y enredos.

Nuestra Historia

Nuestro objetivo siempre fue el desarrollo del arte. Buscábamos por muchos medios encontrar algo, una actividad quizás que nos ayudara a estimular nuestros sentidos, abrirlos y entregarles una experiencia completa. Pasamos por muchas ideas, recorrimos muchos proyectos hasta que nos encontramos con el té. El té para nosotros hizo la perfecta combinación entre lo bello y lo magnifico, lo sobrio y lo sencillo. La invitación que nos hace la milenaria tradición asiática, la artesanía con la que se manufacturan sus diferentes variedades y, por otro lado la elegancia e importancia con la que ha tratado occidente estas simples hojas nos invitan a vivir el presente con la ayuda de una simple taza de té. El ejercicio de detenerse a darnos un segundo para ver y sentir lo que tenemos frente a nosotros, la tradición que esto significa y la riqueza que puede entregarnos. La fascinante sutileza de los aromas y colores de la infusión nos encantan y moviliza a seguir llenando esta experiencia de detalles que la enriquezcan.
Desde ahí nace la inquietud de encontrar acompañamientos dulces o salados que realcen su sabor, esto mismo nos invita a desarrollar el mundo de los fermentos y aún no sabemos cómo, quizás solo que lo amamos con pasión, caímos en el maravilloso mundo del Gelato Italiano y su devoción por entregarnos un momento envolvente y exquisito. Todos estos oficios los desarrollamos con responsabilidad y goce, buscando siempre materias primas de calidad y en el constante desarrollo de nuevos sabores y texturas.
Esperamos que todo esto nos siga apasionando de la misma forma, que vayamos mejorando todos nuestros métodos y que el gusto por lo que hacemos se traspase a todos quienes nos visitan.