Aunque sabemos que técnicamente el té blanco no lleva una oxidación formal todos los tés alcanzan algún grado de oxidación en su manufactura, este la tiene de manera muy leve al momento del paso del aire frío o caliente (según lo que se busque) por rejillas de bambú. Cuando se ha logrado el punto deseado de oxidación en hornos las hojas se secan.

En resumen su proceso es simple; luego de su cosecha se marchita y seca a bajas temperaturas controladas. Es por eso que el té blanco es el té que más retiene los nutrientes de la planta.

Preparación ideal: 2,5 grs de hoja por cada 200 ml de agua a 75°C  por 1 a 3 minutos de infusión.